Queríamos contarles que tenemos un nuevo sobrino temporal, por sólo 15 días. Pero en este tiempo (una semana) nos damos cuenta la diferencia que hace 1 día de nuestra vida, en la vida de estos niños.

Hemos reflexionado mucho, porque este pequeñín de año y 8 meses, es de la misma edad que nuestro hijo, quien ha estado bastante molesto con la llegada de su primo temporal. Por supuesto que le explicamos, y lo preparamos. Pero creo que nada es suficiente para prepararnos para DARNOS POR COMPLETO.

Cuando veo a nuestro hijo de casi 2 años, teniendo serios problemas para compartir su vida, me doy cuenta, todos los adultos nos comportamos igual. Hemos hablado de esto antes, pero siempre queremos DAR en la medida en que no nos cansemos, incomodemos o desgastemos.

Para mi la vida cada vez es menos superficial, y le hablo directamente a nuestro hijo así ¨sé que todavía recuerdas cómo era estar en la presencia de Dios, donde todo es amor. Sé que reconoces que tu primo, no tiene absolutamente nada, pero eso no es debilidad, eso es su situación temporal. Así que busca ese lugar de tu alma, donde puedas brillar para él. Porque en este momento, somos todo lo que tu primo tiene¨

Si, talvez crean que estamos locos, que obviamente está celoso de compartir sus papás, que él no pidió ser primo, que lo podemos traumar. Para nosotros nuestro hijo es prioridad, pero no es más importante que cualquier otro niño.

La lástima no es lo mismo que la empatía. Como padres es muy fácil enseñar a nuestros hijos que ¨hay niños pobres que no tienen lo que ellos tienen¨, eso no genera soluciones, ni humaniza a nuestros niños. Debemos poder encontrar la forma de que tanto nosotros, como nuestros hijos sientan el dolor ajeno como suyo, porque no somos el centro del universo, ni la película se trata de nosotros.

Mi madre, me enseñó a DARME, más que a DAR. Mi madre no sólo sacaba la ropa del closet que ya no me quedaba, para regalarla. Mi mamá me llevaba a la casa de quien lo necesitaba, y hasta le acomodábamos la ropa, y hacíamos orden. Mi madre me enseñó que todos somos iguales y que no damos lo que nos sobra, damos lo que se necesita.

Nuestro sobrino temporal tiene la misma edad que nuestro hijo, pero hace 5 días se comportaba como un niño de año. Caminaba muy despacio y era bastante quieto. (probablemente por el poco contacto humano y muchas horas sin movimiento) Entre empujones, pellizcos y mordiscos, nuestro hijo ha enseñado a su primo a jugar escondido, a escalar, a correr, a defender lo que quiere, a no dejar que lo lastimen, a comer en la mesa, a usar la cuchara, a bañarse, a reír, a mover la mano para decir HOLA, a ver a los ojos a las personas.

Creo que DAR es algo así, entre la incomodidad, y la egolatría, dejamos brillar nuestra esencia, iluminando a quienes ocupan luz, al mismo tiempo que nuestra naturaleza egoista se quebranta, y somos libres de nosotros mismos.