Es increíble, como pasa el tiempo, más cuando nos mantenemos tan ocupados. Ya nuestro sobrino va a cumplir 4 meses de estar con nosotros, y sentimos el reloj haciendo tic-tac en nuestra nuca. Porque nos comprometimos a 6 meses de acogimiento, y dentro de la realidad, tener un sobrino mayor que el hijo biológico, definitivamente no es lo más sano para la dinámica familiar. Siempre supimos que era un riesgo, y lo asumimos. Pero, NO ES FACIL.

De hecho el último mes hemos estado bastante cansados, pero creo que lo que más cansa, son las emociones que el acogimiento incluye. En la fase del proceso legal que nuestro sobrino está, podríamos optar por su adopción. (principalmente porque ya llegó al final del papeleo y las posibles familias que calzaban con su perfil, no estuvieron interesados en conocerlo. ) Recuerden que el objetivo de las familias de acogimiento no es adoptar, sin embargo, para este entonces, debido a lo extenso del proceso legal de nuestro sobrino, podríamos optar por su adopción, igual a cualquier familia interesada. Pero no lo sentimos en el corazón. Nosotros creemos que hay muchos motivos para adoptar, y todos se deben honrar. Pero sin duda creemos que para una adopción debe haber un sentimiento muy fuerte de convencimiento, de que nos pertenece. En nuestro caso, siempre hemos tenido un sentimiento muy fuerte de que nuestro sobrino le pertenece a otra familia, que le anda buscando.

Nos sentimos sus tíos, no sus papás.

Por supuesto que hemos dudado, a veces vemos el bien que nuestra dinámica y estructura le hace. Y pensamos, ¿seremos nosotros? Pero no podemos olvidar, la primera vez que vimos sus ojos, que tuvimos una sensación de ¨por esa mirada sus papás le encontrarán¨.

Pero reconozco en lo personal, que estoy cansada y hasta enojada, con el sistema, con los juzgados, con el PANI… con la espera.

Cada vez que intento hacer reclamos a Dios por esta situación, EL me recuerda que por supuesto que debemos estar cansados, porque lo que nuestro sobrino necesita sólo DIOS conoce, el tiempo y la forma, y no hay mente humana que entienda y soporte un proceso tan poco natural, esto es sobrenatural.

Nuestro sobrino es capaz de hacernos carcajear, llorar, enojarnos, dudar y creer, todo en 10min. Este pequeño, para nosotros, encierra todo lo bueno y lo malo de la humanidad, así, en su pequeño tamaño. Es demasiado abrumador y esperanzador al mismo tiempo.

El objetivo de este post, como todos, es hacer catarsis de lo que vivimos en casa. Al mismo tiempo no pretendemos mostrarnos como los nuevos ¨Madre Teresa¨, porque estamos lejos de ser así de caritativos. Sino al contrario, mostrar nuestra humanidad, nuestro cansancio y hasta nuestras dudas.

Donde se vuelve más doloroso es cuando nos ponemos de lado y nos preguntamos, ¿si para nosotros no es fácil, cuánto más difícil es para el niño? Tiene 2 años oyendo la promesa de que sus papás para siempre vendrán, pero ya empieza a sonar como un cuento chino.

Dentro de nuestro apoyo sicológico y espiritual, nos insisten en que debemos respetar las formas diferentes en que las personas hacen su trabajo o su entrega. Y eso como adulta y profesional lo entiendo, y hasta he aprendido a trabajar con eso. Pero dígale eso a un niño que para este entonces debe estar cansado de la ¨lástima y pobrecito¨, quien no recibió información saludable en su cerebro sus primeros 3 años de vida y quien el tema de la negligencia se está volviendo repetitivo.

Esta es la época perfecta para volver a creer en milagros. Nosotros estamos creyendo por ese milagro, no nos interesan diagnósticos médicos, ni papeleo legal. Dios puede pasar sobre eso, en semanas, o segundos. Esa esperanza nos mantiene motivamos después de cada día que parece una maratón. Los invito a que pongan en su lista navideña, ¨unos papás para nuestro sobrino¨. En los últimos días, nuestro sobrino ha hablamos muy motivado respecto a ellos, y aunque nunca hemos estado tan desesperanzados, los sentimos más cerca que nunca.

Un día de estos que unos amigos oraron por nosotros, mencionaron ¨está pronto el amanecer¨. Nos aferramos a eso.

NOTAS MUY POSITIVAS:

  • Nuestro sobrino tomó por un año, un medicamento muy fuerte (clonazepam) recomendado por el ortopedista para niños con parálisis cerebral para eliminar o regular la tensión en sus músculos. No vimos ese efecto, por el contrario vimos letargo, pérdida de lenguaje, perdida de interés y de reflejos. Insistimos en quitar ese medicamento, y para la ¡gloria de Dios! se logró. Eso nos devolvió casi un año a terrores nocturnos, pérdida de balance e inestabilidad emocional. Pero gracias a Dios, muchos amigos, y terapias alternativas logró recuperar todo eso en dos meses. Solo Dios puede hacer eso.
  • Al final del curso lectivo en el kinder, la Teacher nos sorprendió con toooodos los avances de nuestro sobrino a nivel de estructura, socialización, independencia, motora fina y gruesa. Y eso nos explota el corazón de orgullo.
  • En terapia ocupacional le enseñaron a quitarse las botas (férulas ortopédicas) y la camiseta.
  • Lo escuchamos por primera vez (bajo nuestro cuido) decir ¨estoy cansado de gatear, quiero caminar en dos pies¨
  • Gracias a donaciones las terapias emocionales han ayudado a nuestro sobrino a sanar muchas heridas. Lo cuál ha sido doloroso para todos, pero sanar requiere lidiar con le herida, aunque duela.