Nuestro sobrino y nosotros siempre supimos que este acogimiento era por un “un tiempo”, y ese tiempo ha llegado a su fin, un poco antes de lo que nos hubiera gustado, porque falta un mes para cumplir las medidas cautelares completas, pero los tiempos de Dios no se ajusta a juzgados o proceso legales.
Nos habíamos comprometido a 6 meses acogimiento, y nuestro tiempo se finalizará a los 5 meses. Esta semana que viene es la última que tendremos a nuestro sobrino.
El primo de nuestro sobrino, que ha sido parte del acogimiento desde que tenía 2 meses de gestación, desde mi vientre, ya está en su último trimestre de preparación para venirnos a conocer, y ahora ya no nos dejan levantar 14 kilos, peso de nuestro sobrino, cientos de veces al día. (como nuestro sobrino no camina, el necesita que los subamos y bajemos al inodoro, a la silla de comer, a las gradas, al carro)
Por alguna razón misteriosa, probablemente porque siempre hemos puesto este acogimiento en las manos de nuestro Creador, sentimos paz en este “tiempo”. Pero es inevitable sentir nostalgia desde ahora, y escribimos este post con lágrimas en los ojos al pensar todo lo que hemos vivido en esto casi 5 meses, ha sido tan largo y tan corto al mismo tiempo, hemos llorado como nunca, pero reído como nunca (la realidad tiene ese efecto).
CASA VIVA (organización a cargo de nuestro sobrino) está evaluando familias quienes seguirán con su acogimiento, pero nos hace sentir tan tranquilos el hecho de saber que nuestro sobrino tiene HOY las herramientas para adaptarse a la familia que esté dispuesta a acogerlo, Dios nos permitió poner el primer ladrillo dentro de la estructura que este pequeñín necesita.
Les compartimos un extracto de el libro el Principito, que curiosamente se lo leímos a nuestro sobrino, para que el mismo nos diera palabras de confort en estos momentos, acerca de crear lazos:
—¿Quién eres? —dijo el principito—. Eres muy lindo… —Soy un zorro —dijo el zorro. —Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—. ¡Estoy tan triste!… —No puedo jugar contigo —dijo el zorro—. No estoy domesticado. —¡Ah! Perdón —dijo el principito. Pero después de reflexionar agregó —¿Qué significa domesticar? —No eres de aquí – dijo el zorro al principito -. ¿Qué buscas?…… —Busco amigos – dijo el principito – ¿Qué significa “domesticar”? —Es una cosa demasiada olvidada – dijo el zorro- Significa “crear lazos”. ¿Crear lazos?
—Sí – dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…..
Y añadió: -Mi vida es monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Así es que me aburro un poco. Pero si tú me domesticas, mi vida se llenará de luz. Reconoceré el sonido de tus pasos que serán distintos de todos los demás. Los otros pasos harán que me esconda bajo la tierra. Los tuyos, en cambio, me harán salir de mi madriguera como una música ¡Mira! ¿Ves allá los trigales? Yo no como pan. Los trigales no significan nada para mí y eso es triste. Pero tú tienes los cabellos color de oro. Entonces, si me domesticas, será maravilloso, porque el trigo, que es dorado, me hará recordarte. Y amaré el sonido del viento en el trigo… El zorro guardó silencio y miró detenidamente al Principito: -¡Por favor… domestícame! –dijo el zorro.
—Bien lo quisiera —respondió el principito— pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas. Sólo se conocen las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!….
—El principito se fue nuevamente a ver a las rosas:
No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún —les dijo—. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
—Y las rosas se sintieron bien molestas.
—Sois bellas, pero estáis vacías —les dijo todavía—. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa q quien he regado. Puesto que es ella la rosa quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté ( salvo dos o tres que se hicieron mariposas ). Puesto que es ella la rosa quien escuché quejarse, o alabarse, o aún, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.—Y volvió hacia el zorro:
—Adiós, dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
Lo esencial es invisible a los ojos —repitió el principito—, a fin de acordarse.
El tiempo que entregaste a tu rosa es lo que hace que tu rosa sea tan importante.